No hace mucho tiempo, la tierra estaba poblada por dos mil millones de habitantes, es decir, quinientos millones de hombres y mil quinientos millones de indígenas. Los primeros disponían del Verbo, los otros lo tomaban prestado. Entre aquéllos y éstos, reyezuelos vendidos, señores feudales, una falsa burguesía forjada de una sola pieza servían de intermediarios. En las colonias, la verdad aparecía desnuda; las "metrópolis" la preferían vestida; era necesario que los indígenas las amaran. Como a madres, en cierto sentido. La élite europea se dedicó a fabricar una élite indígena; se seleccionaron adolescentes, se les marcó en la frente, con hierro candente, los principios de la cultura occidental, se les introdujeron en la boca mordazas sonoras, grandes palabras pastosas que se adherían a los dientes; tras una breve estancia en la metrópoli se les regresaba a su país, falsificados. Esas mentiras vivientes no tenían ya nada que decir a sus hermanos; eran un eco; desde París, Londres, Ámsterdam nosotros lanzábamos palabras: "¡Partenón! ¡Fraternidad!" y en alguna parte, en África, en Asia, otros labios se abrían: "¡...tenón! ¡...nidad!" Era la Edad de Oro.
miércoles, 29 de agosto de 2012
domingo, 26 de agosto de 2012
Un poco del pensamiento de Pessoa
La diferencia entre una aristocracia y una democracia es que en una aristocracia los gobernantes son una clase especializada por los hábitos y tradiciones y aprendizaje de gobierno, como los zapateros, los anticuarios y otros artistas del ramo; mientras que en una democracia los gobernantes son, no una clase, sino una acumulación de individuos. Por eso la naturaleza esencial de una democracia es ser individualista. Toda democracia que no lo sea traiciona y falta a su naturaleza de democracia.
Amplificación (en Diccionario filosófico), de Voltaire
AMPLIFICACIÓN
Considérase la amplificación como una figura retórica. Quizá tuvieran más razón si dijeran que era un defecto. Cuando se expresa todo cuanto se debe decir, no se amplifica, y cuando se dice todo lo que debe decirse, si se amplifica se dice demasiado. Cuando se refiere a los jueces un acto, bueno o malo, bajo todos sus aspectos, en ese relato no se comete la figura amplificación, pero si se le añaden datos superfluos se exagera el relato y se fastidia al que escucha.
En otros tiempos conocí en las escuelas la costumbre de conceder premios de amplificación. Esto era enseñar a los alumnos a ser difusos. Hubiera sido más útil premiar a los que acertaran a concentrar los pensamientos, porque este estudio les acostumbraría a hablar con más precisión y energía. Mas no por evitar la amplificación hay que caer en la sequedad de estilo.
viernes, 24 de agosto de 2012
Miedo, de Gabriela Mistral
Yo no quiero que a mi niña
golondrina me la vuelvan;
se hunde volando en el Cielo
y no baja hasta mi estera;
en el alero hace el nido
y mis manos no la peinan.
Yo no quiero que a mi niña
golondrina me la vuelvan.
Yo no quiero que a mi niña
la vayan a hacer princesa.
Con zapatitos de oro
¿cómo juega en las praderas?
Y cuando llegue la noche
a mi lado no se acuesta...
Yo no quiero que a mi niña
la vayan a hacer princesa.
Y menos quiero que un día
me la vayan a hacer reina.
La subirían al trono
a donde mis pies no llegan.
Cuando viniese la noche
yo no podría mecerla...
¡Yo no quiero que a mi niña
me la vayan a hacer reina!
Literatura, de Julio Torri
| El novelista, en mangas de camisa, metió en la máquina de escribir una hoja de papel, la numeró, y se dispuso a relatar un abordaje de piratas. No conocía el mar y sin embargo iba a pintar los mares del sur, turbulentos y misteriosos; no había tratado en su vida más que a empleados sin prestigio romántico y a vecinos pacíficos y oscuros, pero tenía que decir ahora cómo son los piratas; oía gorjear a los jilgueros de su mujer, y poblaba en esos instantes de albatros y grandes aves marinas los cielos sombríos y empavorecedores.La lucha que sostenía con editores rapaces y con un público indiferente se le antojó el abordaje; la miseria que amenazaba su hogar, el mar bravío. Y al describir las olas en que se mecían cadáveres y mástiles rotos, el mísero escritor pensó en su vida sin triunfo, gobernada por fuerzas sordas y fatales, y a pesar de todo fascinante, mágica, sobrenatural. |
Un paciente en disminución, de Macedonio Fernández
| El señor Ga había sido tan asiduo, tan dócil y prolongado paciente del doctor Terapéutica que ahora ya era sólo un pie. Extirpados sucesivamente los dientes, las amígdalas, el estómago, un riñón, un pulmón, el bazo, el colon, ahora llegaba el valet del señor Ga a llamar al doctor Terapéutica para que atendiera el pie del señor Ga, que lo mandaba llamar.El doctor Terapéutica examinó detenidamente el pie y “meneando con grave modo” la cabeza resolvió: -Hay demasiado pie, con razón se siente mal: le trazaré el corte necesario, a un cirujano. |
jueves, 23 de agosto de 2012
El diablo es indio, de Eduardo Galeano
La Historia que pudo ser no fue la historia la historia que fue.
En la que fue, en la historia de a de veras, los conquistadores entraron en América y pudieron confirmar que Satán, expulsado de Europa, había encontrado refugio en las islas y las costas de América, besadas por su boca llameante.
Aquí en América habitaban seres bestiales, que llamaban "juego" al pecado carnal y lo practicaban sin horario ni contrato, y que ignoraban los diez mandamientos y los siete sacramentos y los siete pecados capitales y andaban en cueros y hasta tenían la costumbre de comerse entre sí.
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