AMPLIFICACIÓN
Considérase la amplificación como una figura retórica. Quizá tuvieran más razón si dijeran que era un defecto. Cuando se expresa todo cuanto se debe decir, no se amplifica, y cuando se dice todo lo que debe decirse, si se amplifica se dice demasiado. Cuando se refiere a los jueces un acto, bueno o malo, bajo todos sus aspectos, en ese relato no se comete la figura amplificación, pero si se le añaden datos superfluos se exagera el relato y se fastidia al que escucha.
En otros tiempos conocí en las escuelas la costumbre de conceder premios de amplificación. Esto era enseñar a los alumnos a ser difusos. Hubiera sido más útil premiar a los que acertaran a concentrar los pensamientos, porque este estudio les acostumbraría a hablar con más precisión y energía. Mas no por evitar la amplificación hay que caer en la sequedad de estilo.